El suministro de agua de la antigua Roma

Para el suministro de Roma con agua, se construyeron a lo largo de los años 9 acueductos, o sea cañerías de agua, de hasta 91 km de longitud.  El acueducto más antiguo, el Aqua Appia, se construyó en el año 312 a.C. e iba de Praeneste a Roma. La capacidad de esta tubería, de más de 16 km de longitud y en su mayor parte subterránea, era de 73.000 metros cúbicos al día.

El Anio Vetus, construido en el año 272 a.C., tiene más de 63 km de longitud. Otro aspecto interesante de este acueducto es el depósito de distribución, para el que el arquitecto romano Vitruvio (siglo I d.C.) nos ha dejado las instrucciones de construcción.

Vitruvio habla de impuestos sobre el agua, pero éstos fueron abolidos en el año 11 a.C. De un libro de Frontino, un cónsul romano que también era el curator aquarum (supervisor del sistema de agua) en el año 97 d.C., nos han llegado informaciones sobre la ubicación y el rendimiento de los manantiales, el curso y la capacidad de las tuberías, así como el número y la organización de los empleados en la administración y el mantenimiento de los acueductos.

Entre 144 y 140 a.C. se construyó el Aqua Marcia, que en gran parte corría por encima del nivel del suelo. Este conducto de agua tenía más de 90 km de longitud. El canal corría sobre arcos de sillares y tenía una sección transversal rectangular.

Otros acueductos fueron:

  • Aqua Tepula (125 a.C.).
  • Aqua Julia (33 a.C.)
  • Aqua Virgo (19 a.C.)
  • Aqua Alsietina (Augusta) (10-2 AC)
  • Aqua Claudia (38-52 d.C.)
  • Anio Novus (38-52 d.C.)
  • Aqua Traiana (109 d.C.)
  • Aqua Alexandrina (226 d.C.)

¡La capacidad total de todos estos acueductos era de casi 1 millón de metros cúbicos al día!

La mayoría de los acueductos funcionaban en pendiente descendente, pero también había tuberías a presión. Los puntos de partida de los acueductos solían estar marcados por santuarios de manantiales. En la ciudad, el agua solía ser llevada a un gran depósito de agua. En este llamado castellum, el agua fue purificada y luego distribuida a los distintos consumidores con la ayuda de tubos de presión de arcilla o plomo. El agua se utilizaba principalmente para las termas públicas y las grandes fuentes o ninfeos de la ciudad. Los ciudadanos particulares solían tener que ir a buscar el agua de uno de los pozos públicos. Sin embargo, los que podían permitírselo también podían conectarse al suministro de agua a cambio de una cuota.   

La alcantarilla más famosa de Roma es la Cloaca Máxima, que formaba parte de un sistema de canales para drenar la zona del posterior Foro Romano. La Cloaca Máxima tiene hasta 3 metros de ancho y hasta 4 metros de alto.

 

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